martes, 22 de marzo de 2011

3.- ¡PASAME LA GOMA!… ¡REDIBUJEMOS EL NEGOCIO!

El comic norteamericano se ha quedado atrás en comparación del europeo y el Japonés, tanto en popularidad y aceptación cultural. Aunque en el siglo XX se dio un enorme crecimiento en la industria americana, no fue suficiente para impulsarla como se debía; debido a una larga muestra de fracasos crónicos y potencial desperdiciado.
El comercio del comic se puede resumir en los siguientes pasos: un artista coge una hoja de papel, la dobla por la mitad, dibuja un comic, se lo enseña a un amigo, al amigo le gusta, y se lo compra.
Una manera 100% eficaz para los dos lados: el lector y el artista, pero solo cuando ninguno de los dos tienen intención de expandirlo.
Cuando la expansión de la idea surge, el negocio perfecto mencionado anteriormente se rompe. Supongamos que el amigo le comento a 10 personas más, y estos deciden comprarlo, el artista tiene dos opciones: hacer diez copias del comic o dibujar repetidamente. Aun cualquier elección del artista los dos lados quedaron satisfechos; el artista con una remuneración económica y los lectores con un entretenimiento.
Aunque en esta transacción el artista tiene que aceptar dos hechos relevantes:
1.- Una parte del dinero deberá utilizarse para la producción de las copias.
2.- Las copias serán diferentes del original en aspecto y calidad.
Pero qué pasa si la popularidad del comic se expande y no son suficientes los esfuerzos del dibujante para demostrar la calidad del producto; el artista tendrá más dinero pero menos tiempo para dibujar. Aquí es cuando entra el editor.
El autor puede dejar en manos del editor la comercialización de la obra y volver al trabajo. El editor se hará cargo de mandar la obra a un pre-impresión y posteriormente a una impresión y así comenzar con las ventas. Aunque por las mismas demandas del los lectores, el editor pedirá algunos cambios a las ideas del artista y tal vez empezar a crear una imagen pública del mismo.

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